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EL CARTILAGO DE TIBURON
Al ser ricas en proteínas, mucopolisacáridos, calcio y fósforo las aletas de tiburón se han empleado en Oriente desde tiempos inmemoriales para elaborar una exquisita sopa. Pero so sólo por eso ya que el cartílago que las compone se ha revelado como un potente antiinflamatorio y analgésico. Además estimula el sistema inmune, inhibe el crecimiento tumoral, facilita la regeneración de los tejidos y la cicatrización de heridas y ayuda a prevenir y tratar diversas patologías, entre otras propiedades. De ahí que se cuenten ya por cientos los estudios que en los últimos treinta años se han llevado a cobo sobre este producto alimenticio-del que no se conocen efectos adversos- cuando se toma como coadyuvante en el tratamiento de patologías como la psoriasis, la retinopatía diabética, el glaucoma neovascular, la osteoartritis, la artritis reumatoide, la enteritis, la degeneración macular de tipo húmedo o exudativo y el cáncer (existen numerosos estudios al respecto de la utilidad de este producto en el tratamiento de tumores cancerigenos). Lo común a estas patologías es que están asociadas a la formación de nuevos vasos sanguíneos. Por eso el cartílago de tiburón, que es antiangiogenéssico, es útil en ella. Su ingesta es bien tolerada por el estómago, carece de efectos secundarios graves y no afecta negativamente a ningún parámetro bioquímico, hematológico o enzimológico
Composición del cartílago
Un análisis químico simple muestra que el cartílago seco no adulterado de tiburón consta aproximadamente de un 41% de ceniza, un 39% de proteína, un 12% de hidratos de carbono, un 7% de agua, menos de 1% de fibra y menos del 0,3% de grasa. La ceniza está formada por un 60% de calcio y fósforo, a razón de 2 partes de calcio por 1 de fósforo. Los niveles de elevados de calcio y fósforo son consecuencia de la calcificación del cartílago, sobre todo el espinazo. Aunque la proteína inhibidora de la angiogénesis es diluida hasta cierto grado por el calcio, el fósforo, los hidratos de carbono y otros componentes naturales, estos diluyentes presentan también un papel activo en el control de la enfermedad. Al ejercer un efecto inmunorregulador y antiinflamatorio los mucopolisacárido de los hidratos de carbono complejos estimulan el sistema inmunitario, que trabaja sinergicamente con la proteína, y el calcio y fósforo orgánicos son utilizados por el metabolismo como sustancias nutritivas.
A diferencia de otros seres vivos, terrestres o acuáticos, el tiburón no tiene ni un solo hueso en el cuerpo, su esqueleto está formado por cartílago puro. Los huesos tienen canales microscópicos que permiten el paso de fibras nerviosas y vasos sanguíneos, de los que el cartílago carece. Los tiburones poseen un sistema inmunitario potente y muy eficaz, sus heridas curan con rapidez y no suelen presentar infecciones pues los anticuerpos de su sangre combaten con éxito las infecciones bacterianas y víricas y le protegen de muchas sustancias químicas letales para muchos mamíferos. El tiburón es una de las pocas criaturas vivas que casi nunca enferma de cáncer, lo que podría explicarse por la abundancia de cartílago en ellos.

UN “PLACEBO” MUY ESTUDIADO
Por supuesto no faltan quienes afirman que el cartílago de tiburón no es más que un placebo pero a estas alturas, ante la cantidad de estudios ya realizados, tal afirmación sólo demuestra desinformación o ignorancia. En todo caso, si se decide –tras consultarlo con su médico- a tomar este complemento alimenticio sepa que en forma de ampollas – es decir, como extracto líquido de cartílago de tiburón- la concentración proteica es mayor que en forma de cápsulas o en polvo. Siendo la dosis normal de una ampolla al día o cada dos días disuelta en agua o zumo de frutas una hora antes de la comida.
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